martes, 25 de diciembre de 2018
Nochebuena en la luz de los tiempos
viernes, 20 de julio de 2018
La moto
Aparcada en el borde de la calzada, vestida con ropa ajena, era evidente que tenía un significado especial para su propietario. La herencia del abuelo que “quería conservar a toda costa”, había murmurado mientras inspeccionaba el asalto nocturno al depósito de la gasolina. Una vieja moto envuelta cuidadosamente en una sábana blanca también envejecida, testimonio del mimo que a menudo presta la gente humilde a sus pertenencias. Extraño envoltorio distorsionando de manera extraña el asfalto urbano, y afirmando la voluntad del recuerdo al abuelo desaparecido, quién sabe si en su vida tan disfuncional al contexto como el propio embalaje que ahora cuidaba su moto.
En la escena entra una mujer joven menuda, muy delgada, casi una niña, con tres criaturas revoloteando a su a su lado y la cuarta empujando hacia el mundo en su vientre. Las dos niñas y el niño se ven alegres, limpios, aparentemente bien alimentados y correctamente atendidos. Hay modestia y dignidad en todo lo que acompaña a la familia, habitantes amables de uno de los inmuebles mas modestos de la calle. No se percibe al menos huellas de la deriva hacia las cunetas vitales que lastra a muchos sobrevivientes de las clases precarias urbanas.
La niña mayor ha empezado a acariciar al perrito blanco y rápidamente se le acerca dispuesta a abrazarlo, también lo hace la bebé de pasos tambaleantes. Su gesto, le ayuda a detenerse y entablar un breve diálogo con las niñas y la madre. Mientras, el padre sigue murmurando improperios contra el desalmado que suele acudir por la noches a llevarse los “dos euros” de gasolina que tiene en el deposito: Los pobres maltratándose unos a otros, al son que marca la bacanal de los poderosos.
Desde esa tarde todos los días se saludan y conversan cuando se cruzan en la acera. Hace un tiempo que los observa en sus idas y venidas solitarias por esa calle. Debieron mudarse aquí no hace mucho. No los conoce, pero a veces, mirando a la chica le ha asaltado la ternura y luego una inquietud difusa, consciente de las incertidumbres que acechan a una joven madre precaria con tres hijos pequeños y el cuarto en camino hacia una ciudad empobrecida como la que habita.
La tarde de julio, se mueve solitaria y calurosa, al ritmo lento del verano. En el barrio se percibe la ausencia temporal de las familias que cada año se marchan empujadas por el calor a “Los Puentes” y las ausencias mas permanentes de los jóvenes de clase media que llevan años emigrando.
El encuentro con la joven pareja y sus tres pequeños, rememora la inquietud sobre los nuevos habitantes que ha encontrado en los últimos tiempos durante su incursiones por los rincones de la ciudad, inquietud por el conflicto latente y las incertidumbres que pueblan sus vidas.
Siente ahora disolverse la preocupación en el aire suave de la tarde, devolviéndole una especie de paz afable a modo de profecía sin alas de los nadie: “Nada saben de mí vuestros sueños, pero siempre os he sido fiel”. Luego, le sucede el tiempo esquivo de un interrogante en forma de esperanza contradictoria: Quizás es aún tiempo..., quizás aún, en la erosión silenciosa de los días sin nombre, anide algo hermoso que podamos construir juntos.
jueves, 12 de abril de 2018
Insumisa en la sala de espera
sábado, 25 de marzo de 2017
Ocho figuras femeninas.
domingo, 11 de diciembre de 2016
De Jaén para Madrid
jueves, 10 de noviembre de 2016
Sorpresa en las urnas

Desde que a finales del siglo XX, Margaret Thatcher y Ronald Reagan vencieron a los mineros de Gales, las clase obrera parecía existir sólo en los relatos fotográficos de Killip, las películas de Ken Loach, ... y los boletines con las estadísticas de muertos en accidentes laborales que de vez en cuando llevan bajo el brazo las amigas de la HOAC. Ayer la ira de los perdedores durante cuatro décadas de neoliberalismo, globalización y deslocalizaciones, se filtró,en el tablero internacional agarrados a una esperanza paradójica, la que les ofreció el oligarca Trump en su conflicto de intereses con otros oligarcas:los vencedores de la globalización, los dueños del capital financiero. ¡Ojalá que los y las dirigentes de nuestra esperanza aún posible, Unidos Podemos, dejen pronto los debates "intergalácticos" y tomen nota rápido del significado del contexto! No hay mucho tiempo...Marie Le Pen, parece la siguiente.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Daniel Blake
Hace dos fines de semana en el metro de Londres se anunciaba la película de Ken Loach "I, Daniel Blake". La version en tamaño gigante escogida allí para el cartel, no dejaba indiferente. Con los ecos de las luchas obreras mirándo de frente desde la imagen, parecía invitar a la multitud en tránsito anónimo de las estaciones, a sacudirse los agravios cotidianos con la fuerza de un compromiso. ¿Todavía la clase obrera?












